
La arquitectura ha sido una profesión dominada por el género masculino, hoy día el cuadro no ha variado. Solo el 30% de las miembras del Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas de Puerto Rico (CAAPPR) son mujeres. A diferencia de las décadas del 40, 50 y 60 en tiempos recientes en las universidades estudian más féminas que hombres. Sin embargo, muchas de las mujeres optan por no practicar la profesión.
A nivel universitario son más las féminas que estudian la carrera. En la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico (UPR), el 55 por ciento del estudiantado es femenino. En Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Puerto Rico (UPPR), el 41 por ciento de los estudiantes son mujeres. Pese a que no son la mayoría en la UPPR, la presencia de las féminas es mayor al sumarse ambas instituciones. Según la arquitecta Iris González Alfonzo, “la arquitectura es muy absorbente, muchas no la practican o la dejan cuando forman una familia. Es común desde hace un tiempo para acá que las mujeres terminan la mayoría no ejerciéndola pese a que van a la academia”.
Jaime Santana, egresado de la Escuela de Arquitectura de la UPR y arquitecto desde hace más de veinte años, dijo que siempre se ha reconocido a nivel histórico al hombre en la arquitectura, eso corresponde a la sociedad patriarcal. Antes las mujeres no se educaban, salvo las mujeres de familias adineradas. Las mujeres no tenían acceso a diversas carreras, casi ninguna escogía la arquitectura. En las décadas de los cuarenta, los cincuenta y los sesenta era una profesión casi en su totalidad dominada por los hombres.
En las escuelas de arquitectura del país no se estudia la carrera con perspectiva de género, tampoco se ofrecen cursos sobre la aportación de la mujer en la arquitectura. Cabe mencionar que la Escuela de Arquitectura de la UPR intentό en el 2001 ofrecer un curso de arquitectura con perspectiva de género. Sin embargo el curso no tuvo una buena acogida por parte de los estudiantes y las estudiantas.
Para la activista del Movimiento Amplio de Mujeres de Puerto Rico, Adriana Alonso, es necesario incluir la perspectiva de género en todas las instancias de la formación académica. Como modo de ejemplo dijo que “podemos argumentar el estudio de las mujeres artistas. En el pasado se presentaban como las esposas, amantes o familiares de los grandes de la disciplina. Sin embargo, la historia recogida en los últimos años nos enseña que eran ellas las verdaderas gestoras de grandes proyectos, sus influencias eran importantes para sus esposos o compañeros. Más allá de criar sus hijos y alimentarlos, muchas de estas mujeres eran creadoras y pensadoras”
La feminista indicό que es importante incorporar éste tipo de investigaciones a la enseñanza de la arquitectura debido a que es necesario hacer visibles los trabajos de las mujeres arquitectas. “Mientras más descubramos sobre las mujeres, más oportunidades tendremos nosotras para entrar en un campo ocupado tradicionalmente por el género masculino”.
La primera arquitecta licenciada de Puerto Rico fue Gherty Besosa-Silva. De acuerdo a la página cibernética, www.periferia.org, la arquitecta obtuvo su grado de la Universidad de Cornell de Nueva York en el 1945. En la década de los setenta se fundό el Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas de Puerto Rico (CAAPPR), sin embargo solo una mujer ha ostentado el puesto de presidenta. Por el contrario, el capítulo de Puerto Rico de la Asociación Americana de Arquitectos (AIA, por sus siglas en inglés) ha tenido seis presidentas desde su fundación en el 1966. En la actualidad la AIA es presidida por la arquitecta Diana Luna Serbia.
El concepto que tiene el arquitecto y la arquitecta nace de su realidad, su diseño se basa en el espacio en conjunto con la necesidad heterogénea de la expresividad y funcionalidad. De acuerdo a la arquitecta e historiadora española, Mόnica Clevido, en su libro: Arquitectura y género: espacio público/espacio privado, “cuando las mujeres queremos identificarnos con el espacio, con la ciudad nos encontramos huérfanas de un pasado, sin historia, sin referencias, es decir viviendo en un marco impuesto y del que no somos concientes que habitamos. Donde la cultura dominante (patriarcal) es norma universal. Debemos relacionar por tanto, al espacio con el poder económico, social y cultural y reconocer que el mismo no es neutral. Por lo que es válido hacer una nueva interpretación cultural e historia”.
Según Pilarín Ferrer Viscasillas, quien presidió la AIA en el 2006, “aunque es cierto que aún no hay muchos estudios de la arquitectura bajo el mando de las mujeres, es cuestión de tiempo. No todo se logra de la noche a la mañana, pero espero que las que se vayan graduando, lo puedan hacer, pues últimamente somos más que los varones. Ya estamos aquí y no hay vuelta atrás, sόlo caminar hacia delante con firmeza. La gran aportación es, sin duda haberse atrevido a serlo”, afirmó en la edición de marzo- abril de la revista Perspectiva Interior.

