martes, 1 de diciembre de 2009

Víctimas y sobrevivientes del sistema: la encrucijada de las mujeres veteranas



Hoy día, la mayoría de las mujeres que prestan servicio militar activo en las Fuerzas Armadas estadounidense se enfrentan a una doble batalla. Muchas veteranas son marcadas por un evento que les cambia el curso de sus vidas. Algunas son acosadas o abusadas sexualmente por sus compañeros solados. Ellas se enfrentan a un laberinto sin salida, no tienen escapatoria, están el campo de batalla. Sus vidas durante el servicio militar activo se transforman en encrucijadas de sobrevivencia, son enemigos tanto los de afuera como los de adentro. Se sienten perseguidas, débiles, frustradas, vulnerables e inseguras entre sus pares. Eran fuertes y valientes, ahora apenas se reconocen. Las víctimas rehúsan hablar sobre ello. Sus conductas responden a la imposibilidad de revelarse dentro de un estado militar donde el orden impera y la sublevación es castigada. La lucha por los derechos de las mujeres ha sido una ardua en la sociedad civil. ¿Cuán difícil ha de ser para una fémina dentro de un sistema jerárquico dominado por el género masculino hablar, luchar y otorgarle palabra a todo aquello que viola su integridad?

La Oficina del Procurador del Veterano (OPV) celebra en noviembre el mes del veterano. Sin embargo, muy pocas veces se da la atención necesaria a una trauma que ha impactado a muchas veteranas puertorriqueñas, el Trauma Sexual Militar (TSM). En Puerto Rico no hay estadísticas oficiales sobre la cantidad de mujeres que han sido afectadas por el trauma.

De acuerdo a la página cibernética militarysexualtrauma.org, el 66% de las mujeres que sirven en las Fuerzas Armadas son victimas del TSM. Solo el 27% de los casos son reportados. Como consecuencia del trastorno muchas veteranas han quedado sumergidas en el alcohol, la drogadicción e incluso el suicidio. Algunas de ellas pierden la custodia de sus hijos. De no ser tratadas psicológicamente no logran reincorporarse nuevamente a la sociedad civil.

El Departamento de Asuntos del Veterano (DAV) establece que el Trauma Sexual Militar surge cuando un veterano o veterana es acosado o abusado sexualmente durante su servicio militar activo. El acoso sexual es cualquier conducta sexual repetida y no deseada que ocurre en el lugar de trabajo. Esto incluye propuestas de tipo sexuales que no son deseadas o presiones para obtener favores sexuales. Es considerado abuso sexual, cualquier tipo de actividad sexual en la cual se involucra a una persona en contra de su voluntad, ya sea con el uso de fuerza o sin ella.

El TSM aumenta cuatro veces la posibilidad de sufrir el Síndrome Postraumático del Estrés (SPE), enfermedad mental que afecta a más del 13.8% de los veteranos de guerra. La condición no les permite manejar correctamente las relaciones interpersonales y el coraje. El trastorno psicológico provoca ataques de miedo, paranoia, depresión, pesadillas, ansiedad e insomnio. Alrededor del ocho por ciento de las veteranas reportan experimentar el SPE relacionado directamente al TSM por el resto de sus vidas.

De acuerdo al DAV, hay 7,216 veteranas registradas en Puerto Rico. Sonia Santiago, portavoz de la organización Madres Contra la Guerra (MCG), señaló que debido a la situación política de Puerto Rico muchos de las mujeres y hombres que se enlistan en el servicio militar son asignados a diversos estados, hecho que provoca inexactitud en el número de activos registrados en Puerto Rico. Santiago recalcó que el Departamento de Defensa es muy “celoso” con las estadísticas. “Se hace muy difícil contabilizar los veteranos y veteranas de Puerto Rico.

Hasta marzo de 2009, el Reporte de Agresión Sexual (FY080) del Departamento de Defensa de los Estados Unidos confirmó 2 mil 908 mujeres víctimas de abuso sexual. El Reporte informa que el número de casos reportados ha incrementado debido a que en la actualidad la Fuerza Armada ofrece a la víctima la opción de hacer un Reporte Restringido, en el mismo no se revela la identidad de la persona agredida o acosada. En el pasado la víctima solo podía hacer un Reporte sin Restricciones, el cual implica la implementación de la ley y la revelación de la víctima ante el sistema judicial militar.

Médico de Veteranos de San Juan. En la Clínica se ofrecen servicios de ginecología, cáncer de mama, maternidad y psicología, entre otros. Las veteranas no son tratadas ahí para el TSM. Sin embargo, en un reportaje investigativo del programa NOW del Public Broadcasting System (PBS) sobre el Trauma Militar Sexual, se mostró que la recuperación es más efectiva cuando las mujeres trabajan el trauma sin hombres en sus terapias. La recuperación aumenta en las clínicas exclusivas para mujeres debido a que las veteranas no confían en el sistema militar, debido a que fueron sus compañeros quienes le ocasionaron el trastorno. En los Estados Unidos solo cuatro estados hay clínicas exclusivas para tratar mujeres que sufren del TSM.

Agnes Santiago, trabajadora social de la Clínica de Mujeres del Centro Médico de Veteranos de San Juan indicó que como respuesta al incremento de las denuncias del TSM el DAV, estableció un protocolo básico a seguir en todos los hospitales de los Estados Unidos y Puerto Rico. El denominado “screening test” consiste en que todo trabajador social debe hacer dos preguntas obligatorias relacionadas al TSM. Todos los veteranos que reciben servicios en los centros médicos están sujetos a ellas sin concernir el año en que prestaron servicio. En Puerto Rico, se incluyeron dos preguntas adicionales, si el veterano da positivo a la prueba es el o ella quien acepta o se niega a recibir el tratamiento ofrecido por el DAV en los centros de trauma.

“Las mujeres llegan perdidas de la guerra, la gran mayoría son madres y extrañan a mucho a sus hijos, han estado mucho tiempo sin verlos. Tienen que conocerlos nuevamente y sus hijos tienen que reconocerlas. Ellas están entrenadas para la vida militar. El proceso de adaptación a la vida civil es uno difícil. Algunas no tienen trabajo, no saben a dόnde quieren ir” dijo la trabajadora social.

El DAV trabaja con diversas terapias psicológicas o psiquiatrícas. El tratamiento varía de persona a persona ya que depende del grado del trauma ocasionado. Según Miguel Flores, trabajador social y Coordinador del Centro de Trauma de Agresión Sexual del Centro Médico de Veteranos de San Juan. “En la mayoría de los casos las mujeres recuerdan el evento como si hubiese sucedido ayer”. El trauma impacta de manera negativa la calidad de vida de las víctimas. “El proceso psicológico más utilizado es el cognitivo, ya que a través del mismo se puede cambiar cόmo las personas piensan sobre el trauma y de esta manera se cambia la manera que se siente la persona.”

Flores explicó que “la mayoría de las mujeres callan por que siguen viviendo en una sociedad patriarcal. Prefieren el silencio por que es la manera más fácil de manejarse en la sociedad. Es mejor no decir nada. El estigma es más perjudicial, optan por no pasar por el aspecto emocional y psicológico, tratan de olvidarlo. No se sienten fuertes para afrontar el monstruo”.

De acuerdo a la Coalición en Contra el Asalto Sexual en los Servicios Armados (CCASAMS, por sus siglas en inglés), del 74% al 85% de los soldados no son condenados por asalto sexual. Sόlo un 3% de los acusados son llevados a juicio en la corte militar. La Coalición es un ente no gubernamental que ofrece 24 de servicio a las víctimas de agresión sexual de la Fuerzas Armadas.
Contrario a todos los adelantos y terapias proveídas por el DAV, el 20% de las veteranas del Ejército experimentan el TSM buscando ayuda en los centro de veteranos.

En un intento por recuperar más información se llamó a diversas organizaciones de veteranos, ahí no habían veteranas militantes de Irak o Afganistán y solo participaban muy pocas veteranas de diversas guerras. Las mujeres a diferencia de los hombres no están organizadas. La mayoría de las féminas se aíslan del mundo militar a su salida del servicio activo. Muchas de ellas optan por el silencio, herramienta tradicional utilizada por las veteranas. Pocas veces escuchamos sus historias ya que la palabra condena. Hoy día al igual que en tiempos pasados vivimos en una sociedad en las que se les juzga por ser soldadas. Tal vez las mujeres responden en silencio porque no hay palabras que describan y que expliquen lo que les sucedió.

[Sobrevivientes del sistema]: Segunda Guerra Mundial

“Que no me hablen de guerra, para mi es sinónimo de muerte”, recalcó en varias ocasiones en una entrevista telefónica, Carmen García Rosado. La veterana de la Segunda Guerra Mundial perteneció al primer grupo de 200 mujeres puertorriqueñas que sirvieron en el Ejército de los Estados Unidos.

Las ansias de conocer el Mundo y el deseo de salvar la patria fue la motivación que la llevó a sus 17 años a incursionar en un mundo dominado por los hombres, el Ejército. Para octubre de 1944 fue movilizada al estado de Georgia, ahí no solo conoció la verdadera cara de la guerra, sino que experimentó la discriminación racial y la segregación por su género.

“No encontramos lo que íbamos a buscar, fue algo serio, para ese tiempo las mujeres eran rechazadas. Los hombres pensaban que las mujeres le iban a quitar sus puestos. Éramos seres invisibles, cuando la Guerra se intensificó, era intérprete de cartas, estaban llenas de sangre, fue emocionalmente degradante”, expresó García Rosado.

En la milicia las apartaron de los hombres y las miraban con desprecio, no las aceptaban. El panorama no cambió cuando regresó a Puerto Rico, había un gran tabú entre las mujeres que fueron a la Guerra. La sociedad las estigmatizaba, muchas personas las llamaban “las mujeres que fueron a entretener a los hombres”.

“Las veteranas no querían admitir que sirvieron en el Ejército, era un daño a nuestra reputación, honestidad, identidad y género”. Como consecuencia de ello, en el 1971 Carmen decidió salir del silencio y fundó la Puerto Rican Female Veterans (PRFV). La Organización fue creada con el fin de rescatar del olvido el trabajo que hicieron las mujeres puertorriqueñas en la Segunda Guerra Mundial. La veterana escribió un libro sobre la importancia del rol de la mujer en la Segunda Guerra Mundial. La Organización agrupó a la mayoría de las 200 “pioneras”. En la actualidad solo quedan tres miembros vivas.

La vida de Carmen cambió desde la fundación de la PRFV, de ahí en adelante no ha parado de trabajar por los derechos y beneficios de las mujeres veteranas en Puerto Rico. Hoy día es la representante de las mujeres en el Procurador del Veterano. En la actualidad, trabaja para desarrollar una egida para veteranas. Carmen, salió del silencio y trabajo para minimizar la invisibilización social del rol de las mujeres en el Ejército. A más de 50 años de su incursión militar, todavía lucha con la misma fuerza por los derechos de las mujeres puertorriqueñas que sirven y sirvieron en el sistema militar estadounidense.


[Sobreviviente del sistema]: Vietnam

“Cuando yo entré yo me quede en shock, había mucho lesbianismo. Para el 1972 llevaba una cuchilla de barbero cuando me bañaba. Nunca me había enfrentado a eso. Por el contrario, ahora son los hombres los que violan a las mujeres, muchas se quedan calladas por represalia”, expresó Awilda Torres, veterana de la Guerra de Vietnam.

Torres, quien es la portavoz de la organización Womens Veterans of America de Puerto Rico (WVAPR), organización que nació en los EE. UU. durante la década de los noventa. La misión de la WVA es cabildear por un mejor servicio en los centros médicos de veteranos para las mujeres activas y las veteranas de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.

Torres sirvió por más de siete años en el Ejército. Al igual que muchas féminas, su vida cambió luego que sufrió discapacidades como producto de una intervención quirúrgica al momento de nacer su hijo mayor. “Esto no es justo, yo entré al Ejército fuerte y sana, ahora tengo problemas. Es un proceso bien tedioso conseguir la discapacidad”, expresó la veterana que luchó durante veinte años para conseguir en su totalidad la misma.

La activista señaló que uno de los problemas principales de las veteranas lo es la poca participación en organizaciones. “Muchas piensan que les van a quitar la pensión”. De acuerdo a la veterana, el miedo siempre ha estado presente entre las veteranas, temen hablar y luchar por sus derechos.

Según la portavoz, ella ha dado grandes batallas para darle voz a las féminas retiradas del servicio militar. Como modo de ejemplo lo son los cubículos exclusivos para féminas en la Sala de Emergencia del Centro Médico de Veteranos. La lucha comenzó en el 1998 y culminó exitosamente durante el año 2005. Torres recalcó “se han dado bastantes logros” a pesar de ello, quedan muchas luchas por darse pero las mujeres tienen que participar y hablar”

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