martes, 16 de marzo de 2010

Puertorriqueñas y periodistas


La palabra escrita perdura, es capaz de transformar, liberar e incluso unir, por no mencionar otros tantos atributos que se le podrían adjudicar. Más importante aún, por medio de la palabra nos educamos, nos comunicamos y socializamos -elementos esenciales en toda sociedad-. Sin embargo, al entender el carácter único y potenciador de la palabra comprenderemos mejor, no tan solo la historia con sus luchas y resistencias, sino que comprenderemos por qué la palabra ha sido espacio liberador para las mujeres. En Puerto Rico, al igual que en el resto del mundo, la palabra se convirtió en el germen que provocó grandes transformaciones sociales en conjunto con diversas luchas sociales.

Es por ello que el periódico, la palabra y los periodistas han jugado y aún actúan como agentes socializadores; incluso, me atrevo a decir que en muchas ocasiones dirigen los senderos que toma un colectivo. La prensa ha sido espacio donde grandes humanistas y literatos plasmaron y plasman su obra, sino que también ha sido espacio potenciador para la divulgación de las posturas feministas. Hecho que llama mucho mi atención, ya que al mismo tiempo que soy estudiante de periodismo y redacto sobre las mujeres periodistas de Puerto Rico me veo obligada a leer un artículo publicado en el periódico Claridad (1992) por la profesora Norma Valle. El escrito titulado: La mujer periodista en Puerto Rico, me invitó a reflexionar sobre la sociedad y los procesos de lucha y resistencia que las mujeres experimentaron. Sus aportaciones no fueron en vano y sus resistencias hoy se traducen en la apertura de una profesión dominada en el pasado por los hombres.

Sin embargo, mientras me educo sobre las batallas que enfrentaron dos grandes periodistas, liderezas y feministas Ana Roqué y Luisa Capetillo, leo en el artículo de Norma Valle datos sobre la feminización del estudiantado, en específico en las aulas de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico. En el reportaje Valle indica que en el 1992 el 95% del estudiantado eran féminas. Tendencia que doce años más tarde continua vigente. Considero que el cambio en la composición de los profesionales que laborar en los periódicos sí son producto de las batallas de las primeras mujeres periodistas puertorriqueñas.

Ciertamente, la escritora reseña que su incursión en un mundo dominado por el género masculino, fue al igual que para Roqué y Capetillo, marcada por contratiempos y discriminaciones. Sin embargo, la historia del periodismo y las mujeres (como escritoras) en Puerto Rico comienza en el siglo XIX. Época en la cual aparecen las primeras mujeres periodistas: Luisa Capetillo y Ana Roqué. Aunque su presencia al principio no era como la conocemos en la actualidad -dado a que la incursión de las mujeres fue a través de la poesía. No obstante, la palabra define, delimita, ofrece ideas y se convirtió en un vehículo de lucha y resistencia ante una sociedad patriarcal que discriminaba y que aún segrega a las mujeres.

Sin embargo, la incursión de las mujeres en una profesión dominada por el género masculino llevó a muchas de estas a utilizar pseudónimos para llegar a un mayor número de audiencia. La entrada de la mujer en la prensa plasmó las dos vertientes del periodismo de las mujeres: el femenino y el feminista. Como bien explica Valle, el periodismo feminista es un instrumento del movimiento feminista que surge en cada país de la mano del movimiento feminista organizado. No obstante, el periodismo feminista a su vez responde a dos sub.-categorías: el periodismo reformista (mujeres de clase alta) y el periodismo integral (movimiento de la clase obrera). Para 1893, la maestra y feminista reformista, Ana Roqué utilizó el periodismo como instrumento de lucha, posteriormente Luisa Capetillo aparece como una gran lidereza sindical y feminista integral.

Las pioneras: primeras periodistas puertorriqueñas

Sus vidas: Ana Roqué y Luisa Capetillo

Recuperar la historia de las mujeres periodistas ha sido una labor ardua que han iniciado grandes feministas en búsqueda de socavar de la invisibilización a las mujeres. Miriam Montes, explica en el Cuaderno de Comunicación , que para valorar la obra de Roqué, es necesario comprender que para mediados del siglo XIX la mujer puertorriqueña estaba vetada de toda participación en asuntos públicos, políticos. Incluso, la educación formal era prohibida para las mujeres. Roqué, quien fue maestra por convicción dominaba el francés y a sus 14 años era maestra de primaria. En el 1887 publicó un tratado llamado: Geografía Universal. El mismo fue utilizado como libro de texto en las escuelas de Puerto Rico.

Ana Roqué fue una mujer erudita que se preocupó por conocer la mayoría de las áreas del saber, dato que la llevo a convirtiéndose en la primera mujer que entró al Ateneo Puertorriqueño. Cabe señalar, que durante su época muy pocas mujeres fueron educadas. De hecho, las que fueron educadas, dependían de la educación que recibían en sus casas. La mujer no tenía derecho al voto. Como bien menciona Montes en su escrito: “no se le ofrecía a la mujer la oportunidad de desarrollar plenamente sus capacidades y trascender la esfera cotidiana”.

No obstante, Ana Roqué utilizó las “corriente liberadoras” producto de la revolución francesa para incursionar en el periodismo. De este modo, la feminista abogó por una mayor conciencia sobre los derechos y privilegios del ciudadano. Roqué, quien fue una gran feminista, sufragista, periodista, escritora y maestra tenía mucha esperanza en la emancipación de las mujeres a través del voto. Es por ello que la feminista decidió utilizar la prensa. Esto debido a que era un medio accesible tanto para hombres como para mujeres (el miso se leía en voz alta). La aguadillana que a sus tres años sabía leer y escribir fundó cuatro periódicos y colaboró con los rotativos: El Buscapié, El Imparcial y El Mundo. A su vez, utilizó sus dones pedagógicos para dar lecciones académicas periodísticas y “cultivar las ansias del saber”. Escribió sobre ciencia, literatura y arte. Su lucha se distingue por inculcar los derechos de los ciudadanos y abogó por la educación de las mujeres. Roqué Promovió en sus escritos el derecho al voto de la mujer, educó sobre hechos que acontecían en otros países y luchó por beneficios legales y mejores oportunidades sociales.

Ana Roqué es un gran ejemplo de una periodista transgresora. Pues, como bien dice en su escrito Miriam Montes, ella utilizó el periodismo como herramienta para instar a las mujeres a educarse, a trabajar y a luchar por los derechos de los ciudadanos, en específico el derecho al sufragio. Ideas de gran envergadura social que rompían con el paradigma del patriarcado. Para 1929 fundó la Asociación Puertorriqueña de Mujeres Votantes. Su pasión y aflicción por el saber y la educación la llevaron a ser la primera mujer con un bachillerato y a ser educadora por más de 68 años. Murió en el 1933 luego de grandes luchas y aportaciones significativas para la mujer puertorriqueña. Sus luchas hoy son derechos que las mujeres puertorriqueñas gozamos.

De forma similar, Luisa Capetillo otra mujer transgresora se enfrentó a una sociedad patriarcal donde las mujeres eran subordinadas. Oriunda de Arecibo e hija de padre español y madre francesa, Luisa Capetillo fue al igual que Ana Roqué, educada en su casa y logró

dominar el francés. A diferencia, Luisa Capetillo fue principalmente una obrera que trabajo en la industria de la aguja y posteriormente era lectora en las fabricas de manufactura del tabaco. Luisa Capetillo fue la primera feminista integral y la primera teórica feminista de Puerto Rico. La vanguardista, publicó cuatro libros en los que desglosa su teoría feminista, su pasión por el obrerismo y el socialismo utópico. Sin embargo, a diferencia de Ana Roque abogó por la libertad que toda mujer debe poseer. Capetillo, hace una extensa obra en la que extrae las condiciones de vida de la mujer de su época y las insta a educarse. Su vida fue marcada por el amor libre ya que defendía el amor y no el matrimonio como institución. La feminista no creía en ataduras sino en una educación y en una vida libre y equitativa.

La también periodista, fue una gran defensora del movimiento obrero y anarquista llegando a ser arrestada en varias ocasiones. Como dato singular, Luisa Capetillo fue la primera mujer puertorriqueña que utilizó pantalones en público. Su vida fue marcada y moldeada por las grandes marginaciones que tenían hacia las mujeres. En su teoría y modo de vida Luisa Capetillo se ve como un ser total afectada tanto por el ambiente físico, su capacidad intelectual, las emociones y su medio ambiente social.

Ambas liderezas han sido pilares para el desarrollo de la libertad de las mujeres en la sociedad puertorriqueña. Aunque en teoría son parecidas pero muy distintas, para comprenderlas hay que tener presente sus respectivas visiones de mundo, su clase social y los retos que se toparon en sus vidas. Pues, al fin y al cabo son las experiencias las que nos moldean y nos hacen únicas y diferentes. Ambas son y serán grandes mujeres y ferministas de la historia puertorriqueña.

La mujer en la prensa

El rol y la participación de las mujeres en la prensa puertorriqueña ha sido moldeado por diversos eventos históricos. A mediados del siglo XIX hubo un incremento en la participación y publicaciones feministas. No obstante, posterior a la obtención del derecho al voto hubo una merma en la participación de las mujeres en la prensa; esto debido a que los periódicos se convirtieron en empresas lucrativas. Muy pocas mujeres participaron durante esta época, las que lo hicieron fue en la sección de “sociedad”. En los años de la posguerra- Segunda Guerra Mundial- no hubo mucha participación femenina en la prensa. Las mujeres que colaboraaban o escribían aún eran asignadas a temas considerados de “mujeres”- literatura, arte, sociedad-.

Poco a poco las mujeres fueron entrando con mayor ímpetu a las salas de redacciones. Para la década de los 60, periodistas como Norma Valle eran parte de la mesa de redacción de uno de los principales diarios del país, El Mundo. Sin embargo, la década de los setenta fue marcada por un incremento en los medios de comunicación. El aumento vertiginoso fue producto de una ola de inversiones tecnológicas que propiciaron el terreno para programas de radio que cubrían 24 horas al día noticias o programas de televisión. Todo ello, fue marcado por los cambios en las posturas de las mujeres producto de la Segunda Etapa del Movimiento Feminista.

Sin embargo, la mayoría de los periodistas eran formados en “la calle”. En Puerto Rico no había educación formal para los periodistas. No fue hasta el 1972 que se funda la Escuela de Comunicación Pública de la UPR en el Recinto de Río Piedras. Hecho que significó el primer adiestramiento profesional para periodistas en Puerto Rico.

Contrario al pasado, hoy día los periódicos y las aulas de periodismo en la Universidad están llenas de mujeres. Pese a ello, aún predomina el lenguaje sexista y la visión patriarcal del mundo en los principales medios de difusión masiva. Al igual que en tiempos pasados, las mujeres periodistas participan pero muy pocas se atreven a transformar la sociedad patriarcal a través del lenguaje y la prensa. Sin embargo, es responsabilidad de todas las futuras periodistas transformar y ser ejes de cambios para la sociedad. En el 2010 aún no ha variado mucho el panorama, mas sin embargo, tengo fe y esperanza de que las futuras periodistas deseen tomar las riendas del futuro y hacer de la historia del periodismo una diferente y transformadora. Los cambios en la historia del periodismo y las mujeres no han sido en vano, por el contrario cada paso marcó el camino hacia una sociedad más justa y equitativa . Todo ello es producto de cientos de mujeres que han estado dispuestas ha ser estigmatizadas con el fin de armar una mejor sociedad.